A veces cuando muere alguien querido, sientes que pierdes algo, pierdes parte de ti, pierdes un pedacito de ti. Realmente solo piensas que lo has perdido, pero no. No lo pierdes, lo conservas eternamente, está en ti. Una persona no muere hasta que muere el último que la recuerda, que la recuerda cada mañana al levantarse o al acostarse. Esa persona te hace fuerte, te hace madurar y te hace ser tú mismo.
Por cada persona que nace, mueren catorce. Yo creo que somos capaces de recordar a catorce personas.
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