Creo que no podéis llegar a imaginar lo que os quiero y lo orgullosa que me siento de vosotras: de cómo sois, de lo que hacéis, de vuestra lucha por vuestros sueños. Y es que daría mi vida por la vuestra.
Con tu espontaneidad nos enseñas uno de los valores más preciosos que existen: nos enseñas a ser transparentes, a no tener dobleces en el alma, a mostrarnos como somos, sin pretender parecernos a nadie. Nos enseñas a ser auténticos.
Y no te das cuenta que tu alegría y desparpajo son don de Dios, que son un regalo para los que estamos a tu lado, para los que disfrutamos de ti. Gracias porque con ellos llenas de luz y de color( de luz y de coloooooo-o-or) nuestro día a día, porque nos haces la vida agradable y nos haces felices. No pierdas todo lo genial que hay en ti, por nada ni nadie. Con toda el alma, te queremos.
Edu y Kica.
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