Estoy muy orgullosa de vosotras, chicas, pequeñas, mayores, sin vosotras esto no sería posible.
También sé que avanzo muy lento, que podría dar más de mi, pero cuando pienso en cambiar solo son ellas las que me retienen ahí.
Luego están esas personas que no se ponen los patines pero nos cogen de la mano para no caer. Esas personas que aguantan el calor de un Martes de Mayo solo por hacernos felices. Tienen nombre y apellidos. Ella que siempre me viste, me peina y me acompaña, ella mi agente. Las niñas que aunque no siempre estén yo las tengo conmigo al salir a pista. Los nuevos, esos que hacen que me tiemblen más la piernas, sacan más de mi. Y luego está él, él que me corta la respiración, él que me protege, que tontería sé patinar pero si estoy a su lado me coge de la cadera para evitar caídas tontas.
Gracias.
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