El mismo sábado no me creía que todo empezaría en unas pocas horas. Mientras preparábamos toda la escenografía seguía sin creérmelo. Cuando el telón se abrió y empezamos a caminar en filas cantando "haznos dóciles para responderte, no nos dejes solos Señor ..." seguía sin creerme que todo había empezado.
Todo era mágico. El silencio que se respiraba detrás del telón, los nervios... era magia.
Es una experiencia increíble.
Desde las butacas no se aprecia el verdadero esfuerzo de esas personas que están detrás de los focos, de un teclado incluso detrás del telón dando señales. Pero realmente nada habría sido posible sin esas personas que van empujándonos.
Y aunque acabé perjudicada, creo que nunca había tenido una sensación tan especial como me sentía al acabar. Me sentía en paz, alegre. Mamá estaba verdaderamente preocupada, lo sé pero todo iría bien.
El musical salió espectacular , salió muy bien. Yo tenía ganas de que mi familia, amigos viniesen a verme, me hacia ilusión enseñarles por lo que cada sábado habíamos luchado.
Sé que no le dí la mejor noche, ni la soñada ni la esperada, nunca me había sentido tan bien aun durmiendo boca arriba sin poder moverme. Estaba feliz, estoy feliz de verle apoyándome en cada proyecto.
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