Anoche por fin después de once largos meses pasé tres horas a su lado, tres cortas horas pero intensas. Tuvo un largo viaje pero merece la pena.
Me contó todo lo que había vivido estos once largos meses, Brasil es un país muy distinto. En España nos quejamos de los políticos, la economía, pero nunca tenemos en cuenta que en otros países lo pasan peor. Tener una presidenta terrorista no es muy normal. Aunque sinceramente anoche solo me importaba verle, oírle.
Mientras en Alicante las cosas siguen muy normales, los estudios, la parroquia, él ha visto nacer a pequeños cachorros y al igual que los ha visto nacer los ha visto morir. Su vida ahora ha cambiado, Brasil es otro país, otra cultura.
Pero yo, yo estoy verdaderamente feliz de tenerle en casa, aunque tan solo sea para Navidad. Vuelve a casa como el turrón. Y es que mientras él esté feliz, yo estaré feliz. No importa si hay 8000 km entre nosotros, yo le querré igual y le apoyaré más.
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